Noticias

¡Celebra los 75 años de Roy Brown!  

LOS 75 DE ROY BROWN 

Concierto virtual desde el Teatro Yagüez! 

sábado,18 de julio de 2020 - 8:00pm

Boletos en https://prticket.regfox.com/roybrown

 

Hablar de Roy Brown Ramírez es hablar de la Nueva Trova en Puerto Rico y hablar de la nueva Trova es hablar de Roy Brown Ramírez. Roy Brown ha crecido tanto poéticamente como musicalmente. Sus últimos discos son muestra de ello. Sus canciones han sido grabadas por: Joan Manuel Serrat, Susana Baca, Celia Cruz, Fiel a la Vega, Haciendo Punto en Otro Son, Lucecita Benitez, Cultura Profética, entre otros. Su compromiso como cantor de nuestro pueblo se ha mantenido firme. 

A través de su música, Roy Brown se convirtió en maestro, sicólogo, sociólogo, historiador y terapista cuando desde el escenario canta la historia nacional, la historia de la lucha cultural en los últimos años. 
Extracto de un escrito por: Edna Frese

 

Auspicia:

Municipio Autónomo de Mayagüez

Dr. Jaime A Viqueíra Mariani (Centro de servicio Pedriático)

Sagrada Familia (Cooperativa)

 Florencio Merced

ROY BROWN III 

Roy Brown III: retrospectiva a 46 años de su lanzamiento 

Para inicios de mayo de 1974, Disco Libre (disquera adscrita al incipiente Partido Socialista Puertorriqueño antiguo Movimiento Pro Independencia) presentaba un puñado de temas musicales de nuevo cuño. El estreno de estas nuevas canciones compondrían el tercer disco de larga duración (LP) como solista del cantautor puertorriqueño Roy Brown. Su primer disco, Yo protesto lanzado en 1970 por el sello Vanguardia alcanzó a vender ocho mil copias sin tener el aval de la radio ni la bendición de los medios de comunicación. Su segunda obra, Basta Ya… Revolución profundizó en el valor social y político de la “canción de protesta” como un “canto de lucha, canto de libertad, música al servicio de los trabajadores”. Articuló en sus composiciones elementos de la poesía coreada y elementos artísticos que posteriormente se relacionarían al Hip-Hop. Esto producto de los acercamientos a las luchas antirracistas y contra la xenofobia de las Panteras Negras y los Young Lords en los Estados Unidos en los que participó el MPI. Época en que su obra musical comenzaba los senderos dificultosos de latigar los cimientos del sistema económico de explotación y enfatizaba en la construcción de un hombre nuevo. Su radicalización en esos momentos propugnaban la intencionalidad de contribuir con su arte a hacer una revolución social al cantar canciones de protesta añadiendo la expresión política que consideraba correcta. 

Para 1971 ocurrió la organización del colectivo de músicos de lo que se consideraba hasta el momento en Puerto Rico como “Canción Protesta”, el colectivo Taoné. Este estaba compuesto en principio por Antonio Cabán Vale “El Topo”, Noel Hernández, Pepe Sánchez, Flora Santiago, Carlos Lozada, Neftín, Andrés Jiménez, Ángel Morales y Roy Brown. Al calor del momento y meses después, el Movimiento Pro Independencia, organización que aglomeró a estos cantautores y cantautoras, padeció una metamorfosis política al convertirse en Partido Socialista Puertorriqueño. El compromiso del colectivo fue llevar la canción protesta a las universidades, caseríos, barriadas, mítines, piquetes. Su misión, adelantar con su mensaje la lucha obrera en el país y aportar culturalmente a la lucha por la liberación nacional. Realizaron dos discos de larga duración: Canción del Pueblo en 1972 y Taoné en Cuba en 1973. 

El escenario de la presentación de la tercera entrega musical de Roy Brown lo fue el recordado Café Teatro La Tahona que estuvo ubicado en la Calle Sol Esquina Cruz en el Viejo San Juan. La Tahona, edificación que había sido la morada del Maestro, Pedro Albizu Campos y lugar del último arresto de líder del Nacionalismo Puertorriqueño durante la Insurrección Nacionalista para octubre de 1950. Se enmarca así la presentación del disco en uno de los escenarios de lucha convertido al momento en la morada de los jóvenes artistas en lo que Elaine Mulet reseñara como una “nueva época en el desarrollo artístico del compositor…con las luchas de nuestro pueblo”. Añadiendo la redactora del periódico Claridad “el amor a la patria, al pueblo, a su trabajo y a la lucha por alcanzar la liberación total del prisionero de la historia es el tono de sus canciones poemas”. 

En una mirada introspectiva comenzaron los preparativos para la producción del tercer disco como solista de Roy Brown durante junio de 1973. Luego de la experiencia del viaje a Cuba efectuado por el grupo Taoné a finales de 1972 y principios de 1973, la creación artística de Roy ve el nacimiento de tres temas reseñados a continuación. Discutiendo el tema de Hablando con el cuatrista puertorriqueño Israel Santana director del grupo Palo Santo, este expone “que musicalmente el acompañamiento que es solo de guitarra parece una variación con el patrón en el pulgar igual al tumbao de guaracha criolla”. La temática de la composición infiere una conversación musical y de contenido del cantautor con su pueblo utilizando el recurso de la dialéctica. Versa la canción “Señores que me escuchan, los que están en el monte, en la ciudad, el caserío, el arrabal, en una fábrica de pie y usted también señora”. Otro de los temas es la musicalización, y con solo la ejecución de la guitarra, del poema de combate Al Frente, del poeta nacionalista y primer vicepresidente de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) Hugo Margenat. Estos dos temas muy bien ejecutados y grabados en guitarra proyectan la esencia de la labor trovadoresca con sus formas y contenidos. El tercer tema inicial del proyecto es a los A los Pioneros, canción que en su narrativa trabaja la experiencia cubana cual observó el cantautor de los niños que realizaban trabajo voluntario en el campo. Esa experiencia también puso en voz de Roy sus propias versiones de Canción del Elegido y Oda a mi Generación (erróneamente identificada en el disco como Canción del Pasado) del joven cantautor cubano, en aquel entonces, hoy el Maestro Silvio Rodríguez. Oda a mi generación sería el tema que lo uniría a quien se convirtiera más adelante en un gigante de la Nueva Canción Puertorriqueña, Antonio Cabán Vale “El Topo”, compañero en ese entonces del Grupo Taoné. Roy sería uno de los primeros boricuas en grabar canciones de Silvio en Puerto Rico. El otro artista fue Frank Ferrer en su disco “Aleluya” de 1974. 

Roy Brown III abre con los temas Canción de Paz, Somos y Canción Sin nombre o Canción de Búsqueda. Estos tres temas representan la madurez de su trabajo como compositor iniciado desde 1967. Se ve el crecimiento del cantautor en su intento de incorporar imágenes poéticas más sofisticadas en algunos temas sin dejar atrás el discurso militante y político como misión. Al escuchar la obra se perciben las fusiones de ritmos que van desde el Seis Cagueño representado en el cuatro puertorriqueño (instrumento que no había sido empleado en producciones previas de Roy puesto que se utilizó el requinto) cambiando su forma hacia el Son en el primer tema. Esa misma dinámica de utilizar diversos recursos rítmicos son empleados en la construcción musical de Somos que va del Bolero al Joropo y viceversa. La Canción de Búsqueda refleja inevitablemente la huella del rock y ese sonido que nos transporta a las producciones contraculturales que se trabajaron en la escena desde finales de los 60’s. 

Canción de Amor es un rock que le toma el pulso al amor desde sus múltiples complejidades, sin excluir el romanticismo, demostrando así que se podían hacer canciones de amor sin moldes y sin exigencias que en el momento imponían la mercadotecnia. La Canción a Pedro, que rítmicamente va del rock a la guaracha jíbara es un homenaje al líder y mártir más importante de la lucha independentista de mediados del Siglo XX, Don Pedro Albizu Campos. 

Los músicos que participaron y que confeccionaron los arreglos en colectivo de este proyecto son: Héctor García en el cuatro, guitarra eléctrica y quinto, Rodolfo (Ruco) Gandía en el bajo, Cuqui Lugo en la percusión y Roy Brown en la guitarra. El Grupo Taoné (Topo, Pepe Sánchez, Flora Santiago y Andrés Jiménez) aportaron los coros. La producción estuvo a cargo de Ángel “El Indio” Morales y siendo el técnico de grabación, un tal Pedrito, en los estudios de OCHOA. La Carátula estuvo a cargo de Rafael Rivera Rosa en un montaje de fotos de Hiram Torres. 

Para lograr el ejercicio de realizar una reseña a 46 años de haber salido el disco (yo no había nacido cuando salió la producción), funge como meta analizar el impacto de esta propuesta musical sobre el imaginario de las nuevas generaciones de boricuas y músicos. No puede haber un entendido de la obra de Roy Brown sin un contexto histórico. Para comprender lo que se empezaba a gestar culturalmente es indispensable hacer una introspección mucho más amplia sobre una década tan convulsa y de grandes tensiones como fue la década de los setenta. No se puede disociar la naturaleza de las luchas que se desarrollaron del análisis de cómo la canción se renovó y acompañó cada episodio de expresión de resistencia. Desde esa óptica es que se deben mirar los trabajos iniciales de Roy Brown. No sólo como un cantautor en búsqueda de un espacio y renovador de la canción como forma artística curtiéndola de una reflexión política, sino, como un militante de la lucha por la liberación nacional. El esfuerzo y sacrificio que esta generación de cantautores y cantautoras boricuas realizó para dar a la luz su obra y plasmar sus propuestas musicales no pueden escapar del ojo implacable de los años y del olvido histórico. Es necesario reconstruir nuestra historia musical, política y cultural para miramos en ese espejo y comprender sus devenires y sus dimensiones humanas. 

La lucha contra los sistemas de opresión imperantes, la precariedad a consecuencia del sacrificio, el sufrimiento por convicción de la persecución de los aparatos de represión y las dinámicas de la cotidianidad representaron el más alto de los compromisos de los cantautores y cantautoras que asumieron el reto de romper los moldes en los cuales se encajonaba la canción por la cultura dominante. Bajo estos preceptos surgió este trabajo de Roy Brown III del cual hacemos una mirada retrospectiva. Roy estipulaba en esos momentos que “por varios años y por medio de la canción política” se venía rescatando la canción que estaba presa de los vaivenes del mercado y de los controles de los medios de comunicación. Disco Libre como instrumento de difusión y los artistas alrededor de ella, retaron el dominio de los medios de comunicación a través de la organización, la solidaridad y el compromiso de hacer visible y latente la marginalidad de las nuevas formas de abordar la canción y elevar la estética artística hacia el desarrollo cualitativo. En el intento visibilizaron una identidad nacional latente. De esa manera se impregnaron de profundidad los textos de las creaciones musicales proyectándolas como un instrumento más de expresión no solo de sensibilidades, sino también como, un instrumento para expresar una interpretación de la realidad circundante. Roy Brown III a 46 años nos invita mirar parte de nuestra historia musical, nuestra historia nacional y el crecimiento de una “Nueva Canción”. 

Alí Javier Tapia Vallés M.A. 

Cantautor y maestro puertorriqueño

Nocturno  

Ahora que reaparece mi grabación Nocturno en formato digital y 
remasterizado, ¿me pregunto cuál es mi canción favorita? Para el 1991, 
cuando publico Nocturno, estaba con una pata en Puerta de Tierra y otra 
en Nueva York; pero ya convencido de que me quedaría en mi Isla y no en 
la isla de Manhattan. 

Rucco Gandía ya colaboraba desde mi tercer disco (1973); estuvo también 
un tiempito con Aires bucaneros, desde la formación del grupo en NYC 
(1978). Rucco residía en Boston y no pudo continuar con el proyecto en 
el cual trabajaba junto a Zoraida Santiago, Carl Royce y Pablo Nieves. 
En el 1989, coincidimos para viajar a Grecia, luego a Holanda y más 
adelante grabamos Balada de otro tiempo y Distancias en vivo en el 
Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Le dimos la vuelta a Puerto 
Rico. Lógico fue entonces encomendar a Rucco la grabación de Nocturno en 
el Horizon (studio) donde él reunió un magnífico equipo de trabajo, entre 
ellos a Tomás Rivera y Hilton Colón. 

La bahía la compuse una madrugada desde el balcón de un apartamento que 
tenía vista a la zona portuaria de San Juan, Cataño y el aeropuerto de 
Isla Grande; buen vistazo que me llegaba hasta las montañas de Guaynabo 
y Bayamón. Música antigua es de mis favoritas porque revela un aspecto 
de mi vida interior, la pugna por mantenerme firme a ciertos principios 
que adquirí de jóven, como el empeño de evitar la esclavitud moderna que 
representa la dominación del adinerado. Encántigo la había grabado ya 
con Aires bucaneros. Celia Cruz y Pete el Conde la habían cantado con la 
Fania All Stars. Quise regrabarla con un arreglo fiero de Nicky Aponte. 

Pero El descubrimiento es mi favorita. Primero, porque figura el 
guitarrista Chebi Rodríguez, quien fue colaborador de Rucco en el 
proyecto Radio Pirata por muchos años. Falleció jóven. En El 
descubrimiento Chebi dejó plasmado un testimonio de su talento. Lo que 
cuenta la canción es importante por lo que expone sobre los llamados 
descubridores de América; no eran héroes; la mayoría de ellos meros 
conquistadores sin corazón ni conciencia. Es un canto a un hecho 
histórico que insiste en que la verdad cuenta y hay que contarla. Pero 
me gusta como radia la grabación realizada en Horizon, el sonido y la 
ejecución. 

En Nocturno evoco al “guarda bosques” brasilero Chico Méndez y a los 
chamanes de este mundo dispuestos a bajar hasta el mismísimo infierno 
para rescatar la luz. Tengo un recuerdo fuerte con esta canción; el 
actor puertorriqueño, Raúl Juliá, muere en una jungla filmando una 
película sobre la vida de Méndez. 

Incluyo también en esta colección versos musicados de Charles Baudelair, 
Luis Palés Matos y de Clemente Soto Vélez. 

Le dedico esta nueva repuesta de Nocturno a los músicos, amigos de 
siempre: Rucco Gandía, Tato Santiago, Nicky Aponte, Gonchi Sifre, Eguie 
Castrillo.