Nocturno

Ahora que reaparece mi grabación Nocturno en formato digital y 
remasterizado, ¿me pregunto cuál es mi canción favorita? Para el 1991, 
cuando publico Nocturno, estaba con una pata en Puerta de Tierra y otra 
en Nueva York; pero ya convencido de que me quedaría en mi Isla y no en 
la isla de Manhattan. 

Rucco Gandía ya colaboraba desde mi tercer disco (1973); estuvo también 
un tiempito con Aires bucaneros, desde la formación del grupo en NYC 
(1978). Rucco residía en Boston y no pudo continuar con el proyecto en 
el cual trabajaba junto a Zoraida Santiago, Carl Royce y Pablo Nieves. 
En el 1989, coincidimos para viajar a Grecia, luego a Holanda y más 
adelante grabamos Balada de otro tiempo y Distancias en vivo en el 
Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Le dimos la vuelta a Puerto 
Rico. Lógico fue entonces encomendar a Rucco la grabación de Nocturno en 
el Horizon (studio) donde él reunió un magnífico equipo de trabajo, entre 
ellos a Tomás Rivera y Hilton Colón. 

La bahía la compuse una madrugada desde el balcón de un apartamento que 
tenía vista a la zona portuaria de San Juan, Cataño y el aeropuerto de 
Isla Grande; buen vistazo que me llegaba hasta las montañas de Guaynabo 
y Bayamón. Música antigua es de mis favoritas porque revela un aspecto 
de mi vida interior, la pugna por mantenerme firme a ciertos principios 
que adquirí de jóven, como el empeño de evitar la esclavitud moderna que 
representa la dominación del adinerado. Encántigo la había grabado ya 
con Aires bucaneros. Celia Cruz y Pete el Conde la habían cantado con la 
Fania All Stars. Quise regrabarla con un arreglo fiero de Nicky Aponte. 

Pero El descubrimiento es mi favorita. Primero, porque figura el 
guitarrista Chebi Rodríguez, quien fue colaborador de Rucco en el 
proyecto Radio Pirata por muchos años. Falleció jóven. En El 
descubrimiento Chebi dejó plasmado un testimonio de su talento. Lo que 
cuenta la canción es importante por lo que expone sobre los llamados 
descubridores de América; no eran héroes; la mayoría de ellos meros 
conquistadores sin corazón ni conciencia. Es un canto a un hecho 
histórico que insiste en que la verdad cuenta y hay que contarla. Pero 
me gusta como radia la grabación realizada en Horizon, el sonido y la 
ejecución. 

En Nocturno evoco al “guarda bosques” brasilero Chico Méndez y a los 
chamanes de este mundo dispuestos a bajar hasta el mismísimo infierno 
para rescatar la luz. Tengo un recuerdo fuerte con esta canción; el 
actor puertorriqueño, Raúl Juliá, muere en una jungla filmando una 
película sobre la vida de Méndez. 

Incluyo también en esta colección versos musicados de Charles Baudelair, 
Luis Palés Matos y de Clemente Soto Vélez. 

Le dedico esta nueva repuesta de Nocturno a los músicos, amigos de 
siempre: Rucco Gandía, Tato Santiago, Nicky Aponte, Gonchi Sifre, Eguie 
Castrillo.

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